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Gratitud en medio de la tormenta: Liderazgo auténtico desde la vulnerabilidad

  • Foto del escritor: Carlos Cusnier-Albrecht
    Carlos Cusnier-Albrecht
  • 27 nov 2025
  • 4 Min. de lectura

Una reflexión sobre Thanksgiving, pérdida y el verdadero significado del liderazgo consciente.



Este Thanksgiving llega diferente.


No desde la celebración tradicional, sino desde una pregunta incómoda:

¿Cómo hablar de gratitud cuando todavía estás aprendiendo a respirar en medio del dolor?


Han pasado tres meses desde que perdí a mi hija. Y honestamente, cada palabra sobre agradecimiento que intento escribir se siente, al principio, como una traición a mi dolor. Como si la gratitud y el duelo no pudieran coexistir en el mismo espacio.


Pero ahí está precisamente la lección más profunda que el liderazgo ontológico nos enseña: la vida no es binaria. No elegimos entre el dolor o la gratitud. Entre la vulnerabilidad o la fortaleza. Entre liderar o quebrarnos.


La verdad es que podemos —y debemos— sostener ambas realidades simultáneamente.

El liderazgo que realmente necesitamos


Durante años nos enseñaron que los líderes deben mostrarse fuertes, funcionales, siempre en control.

Pero esa narrativa se fractura cuando la vida golpea.


He trabajado con cientos de líderes en momentos críticos: fusiones dolorosas, despidos masivos, crisis que amenazan la supervivencia de sus organizaciones. Y lo que he observado una y otra vez es esto: los equipos no necesitan líderes invencibles. Necesitan líderes reales.


Cuando un líder se atreve a mostrarse vulnerable —no débil, sino genuinamente humano— algo extraordinario sucede en la organización:


Se rompe la cultura del fingimiento. Las personas dejan de gastar energía pretendiendo que todo está bien cuando no lo está.

Se activa la conexión auténtica. La empatía no surge de la perfección, sino del reconocimiento mutuo de nuestra humanidad compartida.

Se libera la innovación real. Cuando aceptamos que no tenemos todas las respuestas, creamos espacio para la inteligencia colectiva.


Este Thanksgiving, agradezco haber aprendido —de la manera más brutal posible— que la vulnerabilidad no es el enemigo del liderazgo. Es su fundamento.

La gratitud como acto de resistencia


Hay algo profundamente radical en elegir la gratitud cuando la vida te ha arrebatado lo más preciado.


No hablo de una gratitud superficial. No de esas listas forzadas de “cosas por las que estar agradecido” que parecen negar la realidad del sufrimiento. Hablo de una gratitud que convive con el dolor. Que no lo borra, sino que lo honra mientras simultáneamente reconoce la belleza que aún persiste.


Agradezco:

• Los años que tuve con mi hija, cada momento precioso

• El equipo que me sostuvo cuando apenas podía sostenerme a mí mismo

• Los clientes que me dieron espacio para sanar sin presionarme por resultados inmediatos

• La capacidad del ser humano para encontrar significado incluso en el sinsentido más absoluto


¿Esta gratitud elimina mi dolor? No.


¿Me hace inmune a las olas de tristeza que todavía me tumban sin aviso? No.


Pero me permite seguir construyendo. Seguir liderando. Seguir creyendo que incluso en medio de la oscuridad más profunda, podemos encontrar destellos de luz que nos recuerden por qué vale la pena levantarnos cada mañana.

Tres preguntas para líderes que atraviesan tormentas


Si estás liderando una organización —o tu propia vida— en medio de una crisis personal, te invito a reflexionar sobre estas preguntas que me han guiado estos meses:


1. ¿Qué historia me estoy contando sobre mi dolor y mi capacidad de liderar?

Nuestras narrativas internas determinan nuestras posibilidades. Si tu historia es “estoy roto y ya no sirvo”, eso se convertirá en tu realidad. Si tu historia es “estoy atravesando algo devastador Y puedo seguir aportando valor desde este nuevo lugar”, abres puertas completamente diferentes.


2. ¿Cómo puedo transformar esta experiencia en servicio a otros?

Viktor Frankl lo dijo mejor: el sufrimiento deja de ser sufrimiento cuando encuentra significado. No necesitamos que nuestro dolor desaparezca para que sea valioso. Podemos convertirlo en sabiduría que ilumine el camino de otros que atraviesan sus propias tormentas.


3. ¿Qué estoy agradeciendo que antes daba por sentado?

La pérdida tiene un don terrible: nos obliga a valorar lo que permanece. Hoy agradezco conversaciones que antes consideraba rutinarias. Abrazos que antes eran automáticos. El simple privilegio de estar vivo, respirando, con la capacidad de elegir cómo responder a lo que la vida me presenta.


El mensaje para tu organización


Si lideras un equipo, un departamento, una empresa: crea espacios donde las personas puedan ser humanas.


No necesitas convertir la oficina en una sesión de terapia grupal. Pero sí necesitas reconocer que cada persona que entra a esa sala de reuniones carga con algo. Pérdidas. Miedos. Sueños rotos. Esperanzas secretas.


Los mejores resultados no vienen de equipos que fingen estar bien. Vienen de equipos que pueden decir “esto está siendo difícil” y recibir apoyo genuino. Que pueden reconocer “no tengo todas las respuestas” y co-crear soluciones.


Este Thanksgiving, ¿qué pasaría si en lugar de la celebración superficial, tu organización creara un espacio para la gratitud auténtica? ¿Para reconocer no solo los logros, sino también las batallas invisibles que cada persona está peleando?


Una invitación final


No sé cuándo volveré a sentir una alegría completa, sin matices de tristeza. Quizás nunca. Quizás esa es precisamente la invitación: aprender a vivir —y liderar— con la complejidad total de lo que significa ser humano.


Este mensaje no es solo para quienes atraviesan pérdidas devastadoras. Es para cualquiera que haya sentido que debe elegir entre ser profesional o ser humano. Entre mostrar fortaleza o pedir ayuda. Entre agradecer o lamentarse.


La respuesta es: no elijas. Sostén ambas verdades.


Porque el liderazgo más transformador que conozco no viene de la invulnerabilidad, sino de la capacidad de mantenernos presentes y comprometidos incluso cuando todo en nosotros quiere rendirse.


Feliz Thanksgiving. A todos los que celebran con alegría plena. Y especialmente a todos los que celebran con el corazón partido, aprendiendo que la gratitud y el dolor pueden, de hecho, sentarse juntos a la misma mesa.


Si esta reflexión resonó contigo, me encantaría conocer tu perspectiva. ¿Cómo has navegado la intersección entre lo personal y lo profesional? ¿Qué te ha enseñado el liderazgo sobre la vulnerabilidad?


Para explorar más sobre liderazgo ontológico y transformación organizacional desde la autenticidad, visita carloscusnier.com



1 comentario

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Invitado
27 nov 2025
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Outstanding, powerful, moving, genuine, loaded with wisdom, real. Thanks Carlos by already transforming the pain of your experience into goodness and purpose for all of us. THIS is what makes a man a great one.

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